• El jurado ha destacado la “sobriedad” y los “diversos recursos literarios” usados por la autora en El invencible verano de Liliana, una reconstrucción del acoso que sufrió la joven y su asesinato hace 30 años

Para Cristina Rivera Garza, la literatura es una práctica colectiva. Por ello, El invencible verano de Liliana, el libro que escribió sobre el feminicidio de su hermana, es de “autoría compartida”. “Pude escribir El invencible verano de Liliana gracias al archivo meticuloso que mi hermana fue construyendo durante su breve paso por la tierra. Sus cartas, apuntes, recados, diarios y garabatos fueron el sustento de este libro que es tanto mío como de ella”, expresó tras ganar el Premio Xavier Villaurrutia, un galardón otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de México (Inbal). Cristina dedicó el reconocimiento a su hermana Liliana: “A ella le habría gustado compartirlo con todas las mujeres que nos han sido cruelmente arrebatadas en México y en el mundo”.

La obra ha sido reconocida porque narra “con sobriedad y diversos recursos literarios y testimoniales la desgarradora experiencia familiar de un feminicidio no resuelto”, según el acta difundida por el Inbal este miércoles tras conocerse la ganadora. Desde 1955, el premio ha sido entregado a escritores como Juan Rulfo, Elena Garro o Juan Villoro. El jurado que otorgó el galardón a Rivera Garza destacó que la autora “reconstruye las atmósferas de finales del siglo pasado y advierte los signos de una violencia ominosa hacia las mujeres” que aún existe: en México 11 mujeres son asesinadas al día.

El feminicidio de Liliana Rivera Garza en 1990, cuando tenía 20 años, ocurrió en Azcapotzalco, una colonia popular de Ciudad de México. Tuvieron que pasar 30 años para que la autora se animara a revisar el montón de apuntes, diarios, cartas y notas que su hermana había escrito y que ella había guardado en cajas después del crimen. Entre los papeles, encontró las ilusiones de su hermana por la carrera universitaria que acababa de empezar y también las sombras del abuso que sufría de su exnovio. Con los testimonios de amigos y familiares terminó de armar el rompecabezas, y el resultado fue el libro publicado en 2021. Se trata de “Nuestras voces entremezcladas. Nuestras experiencias juntas”, ha dicho tras recibir el premio.

De acuerdo con Rivera Garza, hasta entonces todos los intentos que había hecho para narrar el feminicidio de su hermana habían sido en el campo de la ficción, donde encontraba limitaciones. “Quería que la voz de Liliana estuviera en el libro, y que además del relato del feminicidio, [la obra] fuera una celebración de su vida, de esa energía sin igual. Hubo muchas cosas de las que me enteré que yo no sabía”, contó la escritora. Todos los libros que había publicado hasta ese momento, dijo, la prepararon para escribir El invencible verano de Liliana.

Cristina Rivera Garza ha escrito cuentos, ensayos, novelas y poesías. Es autora de más de una decena de libros como Nadie me verá llorar (1999), La muerte me da (2007) o Autobiografía del algodón (2020). Ha sido reconocida con el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz y el Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco, entre otros. Además, es profesora y fundadora del doctorado en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

Cuando publicó El invencible verano de Liliana, en mayo de 2021, Rivera Garza también puso a disposición un correo electrónico para recibir datos sobre el posible paradero de Ángel González Ramos, el exnovio de su hermana y presunto asesino de la joven estudiante, que se había dado a la fuga en 1990. “Desde entonces, como tantos feminicidas en México y en el mundo, había eludido el alcance de la justicia”, explicó Rivera Garza en un mensaje difundido en marzo en Twitter. En el video, la novelista continuaba diciendo: “En agosto de 2021 llegó al correo un mensaje sucinto acompañado de una liga con información sobre el funeral de Mitchell Angelo Giovanni, asegurándome que ése era el nombre que Ángel González Ramos había usado desde que huyó”. El hombre, supuestamente, había muerto ahogado en California. Esa información todavía está siendo investigada y la escritora cree que, incluso si el presunto asesino está muerto, “todavía hay muchas cosas que quedan por hacer”.

Fuente: El País