Relatoria

Volver a una normalidad nueva: los retos que trajo la covid-19 a la industria editorial y la fidelidad a las y los lectores en el mundo

Hasta hace un año, diferentes industrias en el mundo comenzaban a dimensionar los estragos que la crisis sanitaria por covid-19 había dejado en los mercados. Entre ellos, la industria editorial se cuenta como parte de las afectadas. Editores, autores, autoras, grupos editoriales, casas de libros y editoriales independientes en el mundo tuvieron que reinventarse para continuar llevando las historias a las y los lectores que se resguardaron en casa.

Para marzo de 2020, el aislamiento social fue la nueva forma de vida que las personas adoptaron en el mundo. Entre la incertidumbre y la esperanza porque la covid-19 permaneciera solo un par de semanas, la industria editorial se vio obligada a evolucionar en unos cuantos días, reinventándose, creando nuevos modelos de negocio, apostando por nuevos formatos, aperturando presentaciones de libros de manera virtual y todo esto con el fin de que las y los lectores tuvieran opciones de lectura durante el aislamiento.

¿Cuáles fueron los resultados de estos experimentos a los que editoras y editores se enfrentaron durante este periodo? Desde Europa, Asia y América personas que forman parte del mundo de las letras se dieron cita en lo que fue el primer Foro de la Industria Editorial Pospandemia: Presente y Futuro 2021 que la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) organizó con el fin de debatir, aprender y compartir experiencias acerca de los retos que afrontaron, las formas de innovación que adquirieron, el marco legal con el que se rigen ahora, los aspectos sociales que trajo esta nueva normalidad y la apuesta por las nuevas herramientas digitales que mejoran la experiencia de adquirir libros.

Como parte de la tradición, que desde aquel 28 de febrero de 1964 dio paso a la formación del primer consejo directivo de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana para trabajar de la mano con los editores de México, dicho propósito continúa con aliados e integrantes de la cadena de valor del libro y las publicaciones periódicas.

Cabe recordar las palabras que Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la CANIEM, dijo durante la inauguración de este primer encuentro pospandemia en México, al señalar que la emergencia sanitaria por la pandemia de covid-19 trajo también nuevos retos para la industria editorial; siendo la lectura parte importante entre las y los lectores, como un aliento que muchas y muchos fortalecieron durante el confinamiento.

“La lectura nos alienta. Por medio de ella adquirimos conocimientos, los transmitimos, soñamos, viajamos, nos educamos, nos divertimos. La lectura es el mejor alimento para el alma, para el carácter y para el pensamiento crítico”, dijo Juan Luis Arzoz Arbide en la inauguración del Foro de la Industria Editorial.

Durante dos días, editores, editoras, libreros y libreras, productores de contenido, abogados, agentes literarios, autores y más, se unieron para debatir e intercambiar experiencias en las 11 mesas que formaron parte de este Foro; las cuales estuvieron divididas en cinco ejes que fueron fundamentales para entender el contexto actual de la industria editorial en el mundo: Innovación, Comercialización, Marco Jurídico, Capital Social y Aspectos sociales de la industria editorial.

Para mantener a flote la industria y sin dejar de lado la exigencia a las medidas sanitarias ante la pandemia, este gremio ha previsto que no se trata solo de un tema de economía o presupuesto, sino también de un tema de innovación empresarial que busca que las empresas creen un valor agregado, como se ha notado durante la pandemia.

En la inauguración, también estuvo presente Bodour Al Qasimi, presidenta de la International Publishers Association (IPA, por sus siglas en inglés) quien acertadamente habló de la importancia de mantener el negocio de la industria editorial a partir del desarrollo de las capacidades digitales e intelectuales entre quienes conforman el gremio.

Para lograrlo, desde la IPA han organizado diversas iniciativas como el lanzamiento de la Academia IPA que ofrecerá clases magistrales multilingües diseñadas para ayudar a la industria en el tránsito de la transformación digital y a fomentar la colaboración y solidaridad entre los editores y su entorno. La institución anunció el lanzamiento del Plan Internacional de Edición Sostenible y Resiliencia de la Industria como una ruta de crecimiento del sector, la cual se basa en la colaboración de cada eslabón que conforma la cadena de valor de la edición e incluye a impresores, autores, bibliotecas, librerías, ilustradores, editores y demás.

Sumándose al importante propósito del Foro de la Industria Editorial Pospandemia: Presente y futuro 2021, Hugo Setzer, director general de la Editorial El Manual Moderno y actual miembro del consejo asesor del Accessible Books Consortium de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) resaltó que este encuentro resultó ser una oportunidad de cooperación entre editores y actores de la cadena de valor del libro de diferentes países para compartir experiencias y mejores prácticas que los fortalezca en la crisis sanitaria de la covid-19, que aún continúa.

Desde Colombia, Andrés Ossa, autor, editor y hoy director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe abordó las debilidades estructurales que en la industria editorial se acrecentaron durante la pandemia, como la distribución dentro y fuera de los países de la región Latinoamericana, así como la falta de profesionalización entre los actores que intervienen en la producción y circulación del libro.

Ossa dijo que es fundamental sumar esfuerzos entre los países miembros para acuñar una oferta literaria latinoamericana que permita proyectar la vasta riqueza bibliográfica con la que cuenta la región, por medio de plataformas digitales y canales de comercialización más eficientes entre los países latinoamericanos.

Innovar sin perder: Lecciones en pandemia para la industria editorial

Durante la mesa dedicada a las estrategias de “innovación” que tanto librerías, editores y productores del mercado editorial emprendieron durante la pandemia, queda por sentado que muchos ya comenzaban a emplear nuevas estrategias que permitieran a las y los lectores disfrutar aún más de la experiencia cercana a los libros, es decir, desde seleccionar nuevos títulos, compras en línea e, incluso, nuevos formatos de distribución como los libros digitales, e-books,  audiolibros, podcast y un segundo y reciente acercamiento a la lectura desde las historias que las plataformas de streaming y cine emplean desde hace algunos años basándose en historias literarias, como lo ha hecho el gigante de Netflix.

Ambas mesas, dedicadas a este primer eje del Foro, tuvieron a Daniel Benchimol, quien es director de Proyecto451, que con 20 años de experiencia en la industria editorial brinda consultoría a más de 150 editoriales y organizaciones en toda América Latina y España, en materia de estrategia digital.

Daniel ahondó en cómo es que la industria editorial ha tenido fuertes cambios en los últimos 20 años, más allá de lo que la pandemia aceleró. Y sobre el hecho de que los cambios, que ya se venían produciendo, han sido inevitables y profundos. Por ejemplo, el volumen de libros que se producen como algo que la tecnología ha facilitado al publicar un libro catalogado entre las novedades ha cambiado, lo que deriva en una competencia distinta con otros títulos, lo que no necesariamente ocurría de la misma forma antes.

En una estimación, Daniel Benchimol habló de 100 mil novedades por año en América Latina y lengua española, pero ¿qué tan sostenible es este modelo?, fue una de las preguntas acertadas que lanzó a lo largo de su intervención donde concluyó que la pandemia ha hecho que esta estrategia haga pensar más de una vez si es viable publicar o no el libro.

“Algunas editoriales se han dado cuenta de que publicar o no un libro termina siendo igual o mejor. Esto permite preguntarnos cuándo publicar un libro y qué valor nuevo aporta dentro de un volumen de libros que ya existe y prevalece. Es a partir de las nuevas tecnologías y la impresión digital por demanda que los catálogos de los libros extienden su vida”, señala.

En ese sentido, la tecnología ha permitido que hoy las y los lectores entren a una tienda de e-commerce y accedan a un catálogo que hace 15 o 20 años atrás no se tenía desde un sitio web. La pandemia generó que la experiencia de comprar libros sea mucho más visible para las y los lectores que hoy saben que no solo contarán con la novedad que estará en la vitrina sino que también pueden navegar en un sitio web para encontrar los libros que ya no se encuentran entre las novedades de este año.

Ante esta revolución que ya se venía gestando en la cadena de valor alrededor del libro, Daniel Benchimol sugiere hacer más eficiente este proceso como sucede cuando el lector no satisface una compra y hace este señalamiento tan importante: El lector tiene que estar en el centro de la escena, donde todo lo acomodemos para que él o ella satisfaga esa necesidad. Urge modernizar ese canal y diversificar los ingresos para cuando las librerías estén cerradas o las plataformas no funcionen.

“Es importante tener en cuenta que el comercio electrónico permite fidelizar la relación con el lector y obtener más datos de los compradores. Es un desafío evidente. También hay que reconocer que el libro digital es una forma de internacionalizar el libro, de alguna manera, para que esté en nuestro catálogo de forma inagotada. Mientras tanto, los audiolibros son un formato que permite ampliar el mercado con personas que no necesariamente leen libros”, aconseja Benchimol.

Para continuar con los nuevos modelos de negocios dentro de la industria editorial, la CANIEM preparó una mesa con Cyrus Kheradi, veterano en el comercio de libros en inglés con 30 años de experiencia en ventas globales, marketing y desarrollo de negocios, desde Estados Unidos. También tuvo la presencia de Nathan Hull, quien es director de estrategias de Beat Technology y asume la responsabilidad de su expansión más allá de los países nórdicos, enlazado desde Inglaterra y, desde India, Sidharth Jain fundador y Chief Storyteller de la primera empresa de cuentos de la India, The Story Ink, en la adaptación de libros a la pantalla en ese país, con más de 150 acuerdos de adaptación de libros a la pantalla grande.

Desde su experiencia, cada miembro de la mesa The future and what’s in it for the publishing industry defendió su apuesta por la entrada de nuevos modelos de negocios en la industria editorial donde las historias que se cuentan en los libros también tienen la oportunidad de abrirse paso en la industria del streaming, podcast, cine y audiolibros, permitiendo que más personas no solo lean, sino también se entretengan con las historias que de los libros derivan. Una oportunidad para que la venta de libros se diversifique.

Para Nathan, escuchar a las audiencias, en este caso a las y los lectores, le permitió crear nuevos canales de comunicación como la creación de aplicaciones o suscripciones para acercarlos a la cultura y la lectura. En esta revolución acelerada por la pandemia en la industria editorial, Nathan asegura que hoy día muchas de las historias con contenido original que vemos en Netflix se basan en libros o audiolibros en plataformas como Spotify. “Se están creando grandes historias”.

Sidharth, por su parte, contextualiza la situación de las editoriales en India al señalar, de forma acertada, que cada crisis trae un tanto de innovación y es una oportunidad para crecer como sucede en muchas industrias y también en la editorial. “Creo que en la industria editorial en India hay muchos tipos de historias nuevas e interesantes. Mi conjetura es que se crearán muchos y mejores sistemas para alcanzar más consumidores”.

Esto, conforme al efecto que causó la pandemia al hacer que los nuevos mercados de negocios impactaran en los grandes grupos editoriales y editoriales independientes, obligándoles a crear o adoptar nuevos canales de distribución. Sidharth apunta que en el futuro habrá escenarios diversos donde trabajaremos juntos la industria audiovisual y la industria editorial. Habrá más colaboraciones y será el negocio de la nueva era.

En cambio, Cyrus agrega que la industria editorial está en un punto crucial para los editores, quienes tienen que entender esta era, entender a los consumidores, entender el mercado y entender qué está pasando en el mercado; lo que implica implementar planes de suscripción, participar en presentaciones virtuales de libros y producir audiolibros (entre otros modelos de negocio que la pandemia aceleró).

E-commerce, el modelo de negocios que la pandemia aceleró

Sobrevivir, una palabra que durante la pandemia estuvo latente en la población mundial, no solo en términos de salud sino también en la manera en que los mercados de diferentes industrias debían permanecer a flote y navegar contra la oleada de constantes caídas a consecuencia del covid-19. En la industria editorial, sobrevivir también fue parte de esa apuesta tanto para las grandes editoriales como para las independientes.

Para la mesa de diálogo dedicada a la Comercialización en la industria editorial, el e-commerce, los nuevos formatos de negocio y lo importante que fue la lectura durante el encierro para un grupo de la población, visibilizaron que la cultura no solo es un tema de élite, sino también una forma de mantener la salud mental durante el encierro, en este caso, obligatorio.

“La lectura como un espacio para sobrevivir al encierro” fueron las palabras que la autora Mónica Lavín pronunció al inaugurar esta serie de charlas en relación al Foro de la Industria Editorial Pospandemia: Presente y futuro 2021, un espacio necesario que vino a analizar lo que sucedió antes, durante y después del encierro por la pandemia donde libreros, editores, autores, editoriales y más, convergen en un punto de encuentro con el libro ante esta supervivencia de la que algunos no fueron favorecidos.

Desde Argentina, Cecilia Fanti, quien es librera independiente, recordó cómo fueron las primeras semanas del encierro y los retos que tuvo que asumir para mantener a flote su librería. “La pandemia nos tomó por sorpresa porque estando un poco tan lejos de todo nunca esperamos que llegara, como que era muy lento el proceso y se empezó a gestar cierta paranoia colectiva”.

Cecilia renunció a su trabajo en Penguin Random House para abrir su propia librería: Céspedes Libros, en tiempos previos al Covid-19. Para ese momento no contaban con líneas de atención por WhatsApp ya que estaban muy enfocados en la recepción del cliente priorizando que visitaran el lugar.

Con el encierro, el número personal de Cecilia comenzó a convertirse en una línea de atención a clientes con personas que querían hacerse de libros previo al encierro en casa. Fue en ese momento que ella y su equipo pensaron en tener una línea de atención a sus lectores asiduos con la misma calidez que la atención presencial. Para ese momento ya no podían salir de casa y las librerías, en un principio, no eran consideradas medios esenciales.

Sin embargo, algo sucedió entre la población ante el encierro: la gente comenzó a tener avidez por la lectura. Padres y niños leían. El libro comenzó a ser una forma de conectar con ese amigo, vecino, primo, ese ser querido que no podías visitar por su cumpleaños o saludarlo. Pero también hubo clientes que no podían leer nada, estaban bloqueados y querían leer algo ligero; mientras otros querían leer historias, incluso, más truculentas, cuenta Cecilia.

En cambio, Juan José Gaviria, gerente de Librería Lerner desde 2017, en Medellín, Colombia, cuenta cómo les afectó el cierre de todos los comercios y la situación tan difícil en que los colocó. Sin embargo, para la librería que representa, recuerda que cuatro años atrás ya venían trabajando con nuevos modelos de negocio y acercamiento mucho más eficaz para las y los lectores con la apuesta de adquirir un ecosistema digital.

“Parecía un loco trabajando en el proyecto porque nadie creía en eso. Al momento del cierre, ese ambiente digital en el que ya veníamos trabajando fue la salvación para nosotros como libreros”, cuenta Juan José.

Fue a partir de ese momento que tomaron todos los contactos con los que contaban y comenzaron a echar mano en atender a sus clientes. Juan José compartió en este Foro que los efectos de la pandemia han sido más profundos de los que realmente percibieron. En parte, por volver a crear este ambiente de interacción cultural con esta conversación a partir de la venta de libros, que pareciera que va a tomar más tiempo de lo que imaginaron. Sin embargo, en medio de la pandemia en Colombia reconoce que los libros fueron un refugio efectivo contra el aislamiento y contra la sensación de soledad que abatió a todo el mundo.

Para Javier García del Moral, fundador y propietario de la librería y centro cultural The Wild Detectives en Dallas, Texas, Estados Unidos, añadió que para su equipo la migración digital a nuevos canales de interacción con sus clientes no fue tan difícil de gestionar en su negocio durante la pandemia. Por un lado, porque no hubo un confinamiento estricto, la gente podía salir y había muchos negocios abiertos. “En ese momento creí que esto duraría 15 días o un mes. Estuvimos encerrados dos meses”, cuenta.

Si bien The Wild Detectives no tenía un servicio de venta online, su librería es como una espina dorsal donde lo que hacen gira, totalmente, alrededor de los libros como un sitio de encuentro. “Es casi más importante la programación que hacemos que los libros que tenemos, donde la interacción social es importante y nos hizo pensar que si esto se prolongaba en tiempo, igual y ya no había futuro”.

Reinventarse fue una de las ideas que Javier aplicó con su librería. Les permitió navegar en el primer mes y medio de la pandemia para obtener ingresos que, para un negocio como lo son las librerías independientes, los colocaba en la cuerda floja, planteándose cuánto tiempo abierto tenían, siendo este uno de los momentos más duros del encierro.

Otra estrategia que les vino bien fue organizar un evento en Zoom invitando a algún autor. La pandemia ha abierto una serie de líneas de acción que, tal vez, nunca habían aparecido y donde los eventos digitales se han normalizado cuando antes podían parecer una anomalía. Para los libreros ha sido benéfico tener este soporte, que al final se convirtió en la parte importante de este tipo de encuentros.

“Creo que para un autor poder participar en un evento y que lo pueda presenciar cualquier persona en cualquier parte del mundo es importante. Ha sido una cosa positiva de todo este desbarajuste”, cuenta Javier desde Estados Unidos.

Otro de los debates que se tornó interesante para la industria editorial sucedió con la Mesa: ¿Cómo una pandemia cambió la manera en la que vendemos libros? La era de la omnicanalidad, donde el replanteamiento necesario del e-commerce para las editoriales se aceleró en la pandemia hasta quedarse. Hoy resultaría difícil que la librerías, grandes e independientes, no cuenten con esta plataforma al ser uno de los medios de compra que abrieron brecha a los lectores para hacerse de libros, en cualquier formato, durante el encierro.

Javier Arrévola, hoy director general de Casa del Libro, de Grupo Planeta, desde 2018 presentó un contexto general durante su intervención referente a la digitalización y renovación de la compañía, donde se ha especializado en el lanzamiento de una nueva imagen corporativa, sitio web y modelo de negocio, introduciendo la omnicanalidad como instrumento clave de su estrategia.

Javier explicó a libreros, editores, autores y demás miembros de la industria editorial que la omnicanalidad no es más que todos los canales de la compañía que aportan valor al proceso de compra, es decir, se trata de simplificar el proceso de compra entrando al sitio web, eliges tu libro y lo tomas. Esto se agrega a la forma tradicional de comprar un libro donde las personas acuden a la tienda porque, de alguna manera, se sienten más cómodos en el punto de venta.

La omnicanalidad ayudó a que algunas librerías sobrevivieran durante la crisis sanitaria tras tener todos los negocios cerrados y a las personas en aislamiento social. Esto ha traído ventajas como la productividad en el punto de venta, donde el cliente reduce su tiempo de visita porque la página web le sirve de fuente de información, que antes recibía en el punto de venta y ahora recibe desde la web, para solo llegar y recoger su libro.

Abrirse paso a estos nuevos canales de venta y compra que abonen valor a la manera en que se venden y compran libros permite a libreros y editores ser gestores de resultados en pérdidas y ganancias ante un cliente que se ha vuelto impaciente pero, además ahora tiene que adivinar qué es lo que quieren los clientes. De alguna manera, el e-commerce empoderó al cliente y le enseñó a manejar el mundo digital.

Juan Pablo Grunewaldt, chileno de nacimiento y español por adopción, quien hoy se desempeña como gerente de la categoría libros en la plataforma Buscalibre, entiende que esta omnicanalidad en la industria editorial ha mostrado que es importante saber que sus clientes están en cualquier parte del mundo. Con la pandemia esta premisa se hizo mucho más presente. “Como industria librera habrá que escucharnos y crear alianzas para no cerrar puertas porque de la colaboración hay comunidad”, añade.

En cuanto a la numeralia para medir los estragos de la pandemia, David Pemán, responsable de Nielsen BookScan en Latinoamérica, una plataforma confiable en la medición de las ventas de libros en 12 países y en México desde 2018, explica cómo fue cambiando la dinámica de ventas y caídas que tuvo la industria editorial en México y los países en los que tienen presencia durante el encierro obligatorio a causa de covid-19 en 2020.

En ese tenor, David ahondó en cuáles fueron los temas de interés durante esta pandemia: autoayuda, nutrición, finanzas personales y, en general, los libros infantiles tuvieron buenos resultados. Otro punto fue el aumento de las compras en línea, las cuales ganaron peso frente a lo que se facturaba anteriormente.

Otro de los temas que tuvieron un realce fue el crecimiento de la compra del libro digital, tanto e-Book como el audiolibro. Cabe destacar, entre estos resultados, la importancia en el aumento de contar con nuevos canales de información para las y los lectores.

Por su parte, Jesús Badenes, director general de División Editorial en Grupo Planeta habló de la estrecha relación que hay entre México y España, incluso en la industria editorial. Con un análisis de cómo fueron los avances y caídas en las ventas de libros para España, detectó que tras pasar lo peor de la pandemia el libro se enfrenta a un periodo de crecimiento y consolidación. Además, en una apuesta íntegra con otras industrias de contenido, el libro compite y colabora con las plataformas audiovisuales al considerar que los libros pueden tener una vida más allá de las librerías.

A pesar de pertenecer a uno de los Grupos Editoriales más grandes en la industria, Jesús asegura que las librerías independientes son igual de importantes en estos momentos, por ello recomienda que apuesten por un modelo de negocios como lo es el e-commerce, ya sea que lo desarrollen de manera independiente o de forma transversal con otras librerías.

“En el futuro vemos un creciente mundo de librerías independientes y lo pensamos porque es un buen desarrollo de cartera. Al final, leer es una actividad que nos hace más humanos, más civilizados y más reflexivos. Es bueno para nuestra cultura y autores. La pandemia nos ha enseñado que el libro es un refugio adecuado para el ocio en determinadas ocasiones. La gente consumió diferentes plataformas audiovisuales pero llegó un momento en que se volcó hacía el libro, por tanto, el libro es un refugio importante, cosa que no conocíamos hasta este momento”, comentó durante el Foro.

Marco jurídico, el blindaje de las obras y los derechos de autor

En esta ocasión el debate se dirigió a entender la importancia de la legalidad en las obras y los derechos de autor que blinden los nuevos contenidos que autores, autoras y casas editoriales generan año con año. La CANIEM dedicó este espacio para entender qué hay detrás de las leyes y las nuevas formas de comercializar con los modelos de negocio que hoy son tendencia como los libros digitales, audiolibros, e-book, pódcast y, recientemente, los streaming o películas basadas en alguna obra intelectual mejor conocida como libro.

Para este entorno existen dos figuras importantes y vitales de las que autores, autoras y editoriales se acompañan al momento de cerrar un convenio o encontrar nuevas plumas a explotar en el mercado editorial.

Marco Antonio Morales Montes, abogado y director jurídico del Instituto Nacional del Derecho de Autor, ahondó en los puntos importantes para entender el contenido de un convenio para la industria editorial al señalar que es esencial que en un contrato la editorial también pueda intervenir ya que, al final, es la editorial quien apostó por él o la autora donde a partir de una primera edición es que el mundo les conoce. Por tanto, en cualquier tipo de explotación a la obra intelectual, la editorial puede contar con cualquier tipo de participación.

“Hay que ver esto como un negocio compartido. Las editoriales tienen que tener presente los tipos de obras y las temáticas que manejan junto con el target y hacia dónde va para poder crecer dentro de la misma industria. El contrato no se debe engordar, sino que desde la editorial tener presentes esas secciones. Saber esto permite que partes de la obra se estén explotando en distintas formas o formatos”, explica.

En cambio, Víctor Hurtado, en su figura de consultor y agente literario, ante una vasta experiencia en la industria editorial como editor, por un lado, da cuatro consejos importantes para quienes se desempeñan como agentes literarios en el gremio: primero, conocer la obra, en el caso de los autores; y, en el caso de las editoriales, conocer a los clientes a quienes se quiere vender, más allá de su catálogo. Eso es fundamental.

Segundo, ser claros y honestos con lo que se recomienda. Tercero, tener plena conciencia y dominio de qué derechos controlan, manejan y qué pueden negociar y/o vender. Finalmente, tanto autores como editores deben creer en el trabajo que se está haciendo.

Además de conocer las partes esenciales de un contrato y a los autores, autoras y editoriales con quienes se crearán lazos de trabajo; esta mesa dedicada al Marco Jurídico en el gremio editorial se enfocó en el blindaje de las obras intelectuales a nivel nacional e internacional, donde Eduardo de la Parra Trujillo, doctor en derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que siempre habrá gente que cometa hechos ilícitos y ahí es donde se echará mano de la legislación que se tiene en México, puesto que la lucha contra la piratería es a largo plazo y requiere de paciencia.

En ese sentido, Jorge Corrales, director general del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) desde marzo de 2017, contextualiza que existen países donde no hay apoyo a los derechos de autor o tienen una situación de completa inferioridad, “esto hay que superarlo”, señala, “porque a nivel cultural todos los países hispanohablantes tienen un bagaje tremendo y no podemos dejar que se pierda. Debe haber un apoyo que beneficie a todos y a la propia entidad cultural”, añade.

Para Jorge es fundamental formar a las personas en protección intelectual, apoyarnos en la tecnología y que exista un marco legislativo que permita a los autores vivir adecuadamente de su creación, que dé sostenibilidad, una imagen que es difícil de encontrar en el ámbito de la cultura. Tan solo 6% de los autores pueden vivir de su trabajo, según reporta Jorge Corrales.

Adaptabilidad: del bienestar emocional al ámbito laboral

 Después de conocer los efectos de la pandemia en términos comerciales, que se vieron reflejados en la demanda de las personas en la búsqueda de historias que les permitieran sobrevivir durante el aislamiento social desde sus hogares, queda analizar qué sucedió con los equipos editoriales internos, cómo evolucionaron y qué nuevos retos trajo la adaptabilidad y movilidad en los puestos laborales dentro de la industria editorial.

Con el aislamiento social vino la incertidumbre de no saber qué iba a suceder en el mundo a causa de la pandemia, provocando cuadros de ansiedad y estrés a las personas que debieron cambiar sus dinámicas laborales, escolares y familiares de un día para otro; entendiendo que sus hogares se convirtieron en oficinas y salones de clases durante algunos meses.

En ambos casos, la pandemia deja también el aprendizaje, a nivel personal, de tener un bienestar emocional sano que permita a los colaboradores de una empresa editorial cuidar de su salud mental y continuar desarrollándose en las actividades que realizan.

Irene Bustamante, experta en marketing, explica que el bienestar emocional es sentirse bien consigo mismo. Esto implica tener un balance de energía tanto en casa (con la familia) como en el trabajo (con las personas con quienes se labora y convive). Este equilibrio se verá reflejado en la productividad y el desempeño en el trabajo. “Es imposible que pueda hacer un buen trabajo si no me siento bien”.

Por ello, el bienestar emocional  es parte de las responsabilidades individuales que las personas tienen que adquirir, puesto que nadie es responsable por cuidarme más que yo mismo. Se puede recibir ayuda pero el bienestar emocional es una responsabilidad que se tiene como un compromiso personal.

En la última década, Antonio Reyes se ha dedicado a trabajar en un proyecto de medición de la salud mental individual y organizacional que lo llevó a producir, junto con su equipo de trabajo, un modelo que calcula el índice de bienestar emocional y salud mental.

Durante el Foro de la Industria Editorial, Antonio habló del respeto a la privacidad como parte importante de ese bienestar emocional donde la pandemia y el encierro, por ejemplo, incrementaron los factores que atacaron esa paz, en concreto.

“Las dinámicas del trabajo y actividades en casa se conjuntaron y definen una serie de elementos que estresan a las personas, lo importante es saber qué puede hacer cada persona con esos factores como una tarea individual para enfrentar esos elementos estresores, y eso es muy importante”, añade.

Respecto a los nuevos perfiles de profesionales de la edición y su gestión, en tiempos de pospandemia, dejaron sobre la mesa una serie de temas que no solo ocurrieron en España o Italia, países de donde son los invitados a esta mesa respectivamente.

Marco Lupoi, director de Publishing con la trasnacional Panini para la edición y publicación de cómics como Marvel para países como Alemania, España, Francia, Brasil e Italia, habló de cómo las nuevas plataformas tecnológicas, en este caso las redes sociales, les permitieron acercar a un mayor público en los eventos virtuales como las convenciones que organizaron durante la pandemia.

“La venta de libros en las plataformas de compra en internet se han acrecentado. Lo mismo en la asistencia virtual de las personas por redes sociales a las convenciones de cómics donde hemos llegado a tener 25 mil personas conectadas, algo que de manera presencial no se podría”, cuenta.

Marta Candida Martinez, directora general de Grupo Anaya en España, ahondó también en las dinámicas que tuvieron que implementar con las y los lectores, donde la alza en el uso de plataformas virtuales fue necesaria para ella y sus colaboradores. Si bien, antes de la pandemia las actividades eran presenciales, con esta nueva normalidad se vieron en la necesidad de contratar colaboradores externos con experiencia especial en herramientas digitales.

“No nos quedó más que suprimir los eventos físicos por los eventos virtuales, tanto los educativos para los docentes y los sustituimos por webinars. Tuvimos un exceso de eventos [en esos momentos de la pandemia] y ahora, poco a poco, se van racionalizando poniendo cosas que tienen más sentido. Lo mismo en la edición general con novedades y premios, los sustituimos por eventos online”.

Hoy, en la búsqueda de nuevos integrantes que colaboren o entren a la plantilla laboral tanto para Marco como para Marta, en sus respectivas editoriales, ven hoy día la necesidad de contar con personal que tenga conocimientos en plataformas digitales que les permitan llegar a más públicos, con materiales más trabajados y que agreguen a los canales de comunicación una forma eficiente en la presentación de novedades o material audiovisual a su trabajo.

Leer cambia al mundo

Leer y comprender lo que se lee fue parte de lo que especialistas de la industria editorial conversaron a lo largo de la mesa dedicada a los aspectos sociales de este gremio donde, en los últimos años, la llegada de nuevos formatos de lectura como los libros digitales, los e-book y audiolibros, entre otros, han logrado complementar al libro físico aun cuando tienen objetivos distintos.

De la misma manera, leer ha traído revoluciones a partir del lenguaje como una forma de llegar a otros públicos y, al mismo tiempo, exigir nuevas demandas que nombren lo que muchas veces estuvo invisibilizado, como sucede con el lenguaje incluyente que ha tomado fuerza de la mano del movimiento feminista, principalmente, en la región latinoamericana.

Concepción Company, lingüista y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro de El Colegio Nacional explicó que el lenguaje incluyente está acompañado de un movimiento feminista que viene desde del siglo XX.

“Esto es un punto de batalla para explotar posibilidades de la lengua española que, creo yo, están en fase de exploración desde hace 12 años con diferentes éxitos: que es buscar estrategias de visibilidad para las mujeres y después para las mujeres que son tratadas como minorías en el planeta. A ello se ha sumado el movimiento LGBTTT e identitarias sexo genéricas diversas”, señaló.

La lingüista explicó a los asistentes a este foro que el lenguaje incluyente se basa en esta idea filosófica de que lo que se nombra existe y lo que no se nombra es invisible. Además, presentó tres estrategias fundamentales para su uso: 1) desdoblar el masculino y femenino, que es una posibilidad de la gramática del español. Un ejemplo de desdoblamiento léxico es el “queridas todas y queridos todos”.

2) Otra estrategia fuerte se visibilizó en los medios por mujeres argentinas que reclamaban el derecho al aborto, quienes se levantaban todos los días con camisetas y pañoletas verdes usando el “todes nostres” con una ‘e’ que se reclama como neutra y que ha estado siempre en el español.

3) Poner una “x” o “arroba” como elementos que resultan impronunciables.

Las dos primeras estrategias pueden estar en la oralidad de la lengua.

Como lingüista y como miembro de la Academia “veo que hay dos puntos a señalar: 1) que el español se encuentra en un estado de lo que se llama diglosia, es decir, una lengua que tiene un código para ciertos ámbitos, en el caso del español con el lenguaje incluyente”.

Para Concepción Company el recurso de la “e” resulta mucho más amable, más económico y con posibilidades de ser codificada no solo para mujeres sino también para minorías con identidades sexogenéricas que no son ni hombres ni mujeres, sino no binarios.

En cambio, Trini Vergara, economista y editora de libros, quien en marzo de 2021 lanzó Trini Vergara Ediciones, una nueva editorial con operación en Argentina, México y España, explicó la manera en que el lenguaje inclusivo puede o no desarrollarse dentro de la industria editorial.

De acuerdo con Trini, los editores, en postura, son una industria cultural y son una empresa que necesita vender libros para seguir adelante. “No se separa de nuestra actividad: lo empresarial”. Por lo tanto, lo comercial está relacionado a la atención de un público que es un cliente.

“Hay un comercio de un libro en el proyecto de un editor, más allá de la definición cultural en la que se ubique ese editor y eso es lo interesante de tener dos abordajes: cultural y comercial”, dijo.

Para Trini Vergara, desde la labor en la edición de libros, señala que los editores tienen un cometido distinto al de la Academia, sin dejar de plasmar el idioma. “La gente tiene una especie de respeto porque una errata escrita en un libro es grave; para una persona que no tenga una ortografía perfecta, a lo mejor no se da cuenta y cree que es correcto porque, si está impreso es correcto”.

Aunque el lenguaje incluyente tiene mayor fuerza de uso en la región latinoamericana, para ambas expertas el futuro de esta estrategia para su uso es aún incierto. Por un lado, Concepción Company ve en el lenguaje incluyente la dificultad de prosperar para que se vuelva gramática y no un estado de diglosia. Entonces, “va a tardar. Los cambios tardan y no sabemos si va a prosperar porque está en un estado de activismo político y social todavía”.

Desde su trabajo como editora, Trini Vergara añade que el lenguaje inclusivo tiene un debate más fuerte en Latinoamérica que en España.

Finalmente, para el cierre de lo que fue el primer Foro de la Industria Editorial Pospandemia: Presente y Futuro 2021 organizado por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), Maryanne Wolf, directora del Centro para la Dislexia, Estudiantes Diversos y Justicia Social de la Universidad de California en Los Ángeles, California, Estados Unidos, resumió extraordinariamente la labor de cada eje tratado durante las 11 mesas que conformaron este encuentro para el gremio editorial.

Maryanne habló de los procesos de lectura estudiados principalmente en las infancias, en contraparte con los resultados que los adultos podrían presentar a partir de los efectos de la lectura manifestados en la actividad cerebral de las personas.

La empatía con las personas y la digitalización fueron dos de los puntos en los que Maryanne ahondó, donde el mundo digital en el que todos nos desarrollamos hoy contiene diversos caminos por tomar. Uno de ellos es que ha conectado a mucha gente que nunca antes se habría podido conocer.

Sin embargo, la empatía es más que un sentimiento que podemos obtener a través de las historias que leemos y que nos permite entender a los demás. Se vuelve esencial gracias a la lectura, hipótesis que obtiene después de trabajar con las infancias y las y los jóvenes a lo largo de su carrera.

Para Maryanne, un libro en las manos es una experiencia completamente diferente a contar con un libro digital, ambos importantes en el aprendizaje pero al final, un libro físico se convierte en nuestro amigo, en un compañero que no importa dónde estés puedes llevarlo contigo. “Es un elemento importante y se vuelve parte de ti”.

Con esta reflexión que lleva parte de la acción de cada persona que forma parte de la cadena de valor alrededor de los libros es que este Foro de la Industria Editorial Pospandemia, especialmente, muestra cómo, sin importar el lugar en que editores, autoras, autores, agentes literarios, vendedores, directivos, libreros y libreras tanto de los grandes grupos editoriales como independientes es que compartieron experiencias, estrategias y nuevas visiones que el gremio demanda y requiere para el eslabón más importante alrededor de los libros, en cualquier formato: las y los lectores en el mundo.

 

Verónica Santamaría
Periodista

Verónica Santamaría.

Periodista y comunicóloga titulada por la Facultad de Estudios Superiores Aragón UNAM.
Se tituló con un reportaje dedicado a la trata de personas en varones. Escribe acerca de temas culturales, principalmente, libros y cine documental con perspectiva de género y derechos humanos.
Además escribe historias dedicadas a temas de medio ambiente en México. Impartió un taller de periodismo cultural para medios digitales con la CANIEM y fue parte del taller “Periodismo de datos y visualización de información sobre medio ambiente y reciclaje inclusivo’ de la Fundación Gabo.